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Cómo actuar cuando se tiene un paraguas en mano? Hoy se podría decir que ha diluviado en mi ciudad, Barcelona, y a pesar de que las previsiones meteorológicas ya apuntaban a ello desde principios de semana nos ha cogido -como no podía ser de otra manera- completamente desprevenidos a la mayoría. De modo que nunca más acertado el tema de este nuevo post a la situación actual.

De nada sirve poner en práctica todas las reglas del saber estar si después no lo complementamos con una forma de vestir adecuada y viceversa. Por más que cuidemos nuestro aspecto al vestir, si después no cuidamos los pequeños detalles no habrá servido de nada y nuestra imagen seguirá resultando igual de descuidada que antes. Y uno de estos pequeños detalles puede ser, por qué no, el uso del paraguas.

hombre con paraguas

El paraguas, ese artefacto al que tanto debemos y al que prestamos tan poca atención. Parece muy sencillo e incluso absurdo dedicarle todo un post pero, ¿a que cuando os cruzáis con uno de esos individuos que manejan sus paraguas como verdaderas armas blancas ya no parece tan absurdo hablar del tema? Y, ¿qué me decís de esas señoras cuyos paraguas parecen poseídos por fuerzas demoníacas, a la espera de que pasemos por su lado para arrearnos un buen mamporro? Patético, ¿verdad? ¿Cómo pensar que un objeto tan aparentemente inofensivo pudiera hacer tanto mal?

paraguas apuntando al frente

Pues bien, en primer lugar si llevamos el paraguas cerrado, siempre se llevará hacia abajo, tanto si tiene punta como si no, nunca apuntando al frente pues no es una lanza, y se llevará plegado a modo de bastón, siempre con la punta hacia el suelo. Pensemos que existen paraguas con puntas más afiladas que otros y metálicas, por tanto dejemos las justas medievales para los libros de historia.

Al circular por la calle con el paraguas abierto lo levantaremos para evitar chocar con otra persona que también lleve paraguas. Y el sistema, bien sencillo, es el siguiente: Si la persona que viene enfrente es más alta que nosotros nuestra maniobra será bajar nuestro paraguas ligeramente (y esperar a que la otra persona lo levante) y nunca ladearlo, pues sólo conseguiremos mojarnos ambos. Si, por el contrario, la persona que viene enfrente es de menor estatura que nosotros, actuaremos levantando lo necesario nuestro paraguas.

Otra situación muy común es la de encontrar una persona que aunque no camina por su derecha lo hace para resguardarse de la lluvia porque, en este caso, olvidó su paraguas. El proceder correcto sería ceder ese paso por nuestra derecha y no, como seguro que muchos habremos hecho, forzar a la persona a circular por su derecha y exponerlo a unos segundos de ducha gratuita. Os aseguro que ese pequeño acto es más cortés que muchas de las normas de protocolo y de mucha más buena educación.

Si se diera el caso de que mientras paseamos con nuestro paraguas bajo la lluvia nos topásemos con un conocido, amigo o familiar, intentaremos siempre –en la medida de lo posible- retirarnos a un lado que pueda estar protegido y allí cerraremos nuestros paraguas mientras hablamos. Si no existiese tal lugar entonces lo mejor será que uno de los dos cierre su paraguas y se refugie en el del otro, de modo que no molestemos al resto de peatones. Y sobre todo, si ambos tuviesen paraguas, evitar pasear en paralelo obstaculizando el paso del resto de peatones (este es un mensaje para los grupos de amigos/as).

compartir paraguas

¿Quién no ha compartido alguna vez su paraguas con otra persona mientras os dirigíais a un destino común? ¿Qué se debe hacer? ¿Cederlo o compartirlo? Bien pues lo más importante, calcular bien dónde poner el paraguas, se trata de que ambos os cubráis lo máximo posible y no taparse completamente uno y dejar que el otro reciba toda la inclemencia del tiempo encima. El paraguas lo sujetará la persona más alta o bien el caballero si se tratase de una pareja mixta. En este caso particular el caballero además saldrá primero y abrirá el paraguas para evitar que la mujer no se moje al salir –lo de quitarse la chaqueta y colocarla en los charcos para que pase la señora lo vamos a dejar para las películas-.

¿Y si entramos en un establecimiento?

En ese caso, cerraremos el paraguas y lo sacudiremos siempre en la puerta –mirando de no salpicar a nadie-, e inmediatamente localizar el paragüero correspondiente o preguntar dónde podemos dejarlo. Con paraguas plegable lo mejor es plegarlo para que estorbe lo mínimo.

al entrar en un establecimiento

Lo mismo ocurre en los transportes públicos, sacudiremos bien nuestro paraguas antes de subir y así evitar que al contacto con otros pasajeros éstos puedan mojarse.

En conclusión, lo que a ojos de muchos podía parecer un absurdo, una nimiedad, ha resultado ser casi tan complejo como las presentaciones que tratábamos en otro post. Así pues, y para acabar con un toque humorístico, recordad que duele igual una mala combinación de prendas que un bastonazo de paraguas de una “lady”.

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