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Uno de los puntos fuertes de una buena mesa es la decoración. Dicho de otra forma, una mesa sin ningún objeto de decoración es una mesa desnuda y fría. Y es una lástima, pues podremos haber invertido muchas horas de nuestro escaso tiempo en colocar todos los objetos correctamente, en pensar y preparar un cáterin exquisito, etc., y sin embargo seguirá incompleto. Y lo peor de todo, nuestros invitados se percatarán de ello.

Mediante la decoración no solo “vestiremos” la mesa, sino que también podremos darle la expresión y la temática que queramos. Por ejemplo, mediante una decoración específica conseguiremos con relativa facilidad dar énfasis a esas noches de cena japonesa, a las que cada vez hay más aficionados. Los invitados de seguro premiarán nuestra originalidad y buen gusto y nosotros conseguiremos un éxito social rotundo.

Veamos pues cómo deberemos hacerlo.

Poner la mesa: Decoración.

Primero de todo debemos entender que una mesa elegante no es una mesa recargada. Como se acostumbra a decir comúnmente, la expresión “dar un toque de elegancia” es sin duda la mejor manera de entender el concepto principal.

Ningún elemento deberá suponer una barrera entre comensales. Es de pésimo gusto tener que ladearse para poder hablar con la persona de enfrente por culpa de un centro de mesa que ha resultado ser más alto que nuestras cabezas. Por muy elegante y bien escogido que este sea.

Cuando se dispongan centros de mesa –cuyas flores es mejor presentar naturales que artificiales-, procuraremos que no sean perfumados, pues el perfume podría echarnos a perder un excelente banquete si no nos deja disfrutar del aroma de la comida y la bebida. También hay que tener en cuenta que la mesa es sitio de salseras, paneras, y demás fuentes y utensilios, y que por lo tanto deberemos reservar el espacio necesario para ello. Si abarrotamos por completo la mesa más tarde tendremos que empezar a jugar al tetris delante de los invitados.

centro de mesa clásico

centro de mesa sencillo

centro de mesa rústico

Los candelabros son tal vez el segundo elemento más común en nuestras mesas, por la elegancia tanto del diseño del candelabro como de las propias velas. Actualmente podemos encontrar todo tipo de diseños, más modernos, más tradicionales, de aspecto clásico, de muchas ramas, de pocas ramas,… Sin embargo, también tienen su protocolo y no sirve cualquiera. Son preferibles las velas blancas o de color marfil, incluso las de color rojo, tan típicas en épocas navideñas. Pero en cualquier caso deberán ser de cera inodora por el mismo motivo que explicábamos en el caso de las flores. Debemos recordar que los candelabros se usan únicamente para las cenas, pues es en la falta de luz natural donde la vela nos proporciona un ambiente único, y en caso de encenderse se hará preferiblemente una vez estén sentados todos los invitados. (Esto es únicamente cuestión de estética, pues una vela consumida producirá mal aspecto al conjunto de la mesa).

mesa con candelabros

Pero no solo de flores y candelabros se decora una mesa. Estos dos tal vez sean los objetos más comunes pero por supuesto que se puede optar por otros elementos decorativos, como hemos dicho al principio, que variarán según el tipo de comida servida o la temática escogida. Aun así, no olvidar nunca la primera regla que dábamos y decorar únicamente lo justo y necesario. Mejor austero y elegante que ostentoso y carnavalesco. Aquí es donde se pone en juego la creatividad y originalidad de cada uno de vosotros.

 Y no dudéis en consultar revistas, programas de televisión, blogs y páginas web, porque seguro os ayudarán a encontrar el elemento que os falta.

Yo personalmente os recomiendo un blog genial donde podréis encontrar ideas fantásticas y de bajo presupuesto para vestir vuestras mesas y que seguro serán un deleite para todo tipo de invitados. Entrad en http://paniculatainbloom.com/ y tomad nota de los trucos que nos explica su blogger.

http://paniculatainbloom.com/

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