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Y continuando con este hilo para hacer de nuestras comidas y cenas todo un acontecimiento social de éxito, hoy os presento la tercera entrega de este manual para el buen anfitrión. En esta ocasión trataremos un punto que, aunque puramente protocolario y no estético, no por ello menos importante para el conjunto de la velada. Se trata de la colocación de los invitados en nuestra mesa.

mesa para evento formal

A todos nos ha pasado el invitar a un grupo de personas a algún tipo de comida y resultar ser más comensales de lo que nuestro comedor da de sí (aunque solo fuera por compromiso). ¿Quién no ha apañado alguna vez una mesa supletoria para dar cabida a tanto invitado? ¿Cómo montarlo correctamente y dónde colocar a todos nuestros invitados? ¿Y si hay niños? Una mala organización tanto del espacio como del lugar que van a ocupar cada invitado puede echarnos por tierra todo el trabajo previo de decoración de la mesa y convertir lo que iba a ser un evento elegante en una estampa prehistórica.

En primer lugar deberemos prestar mucha atención al confeccionar la lista de invitados. Está claro que si se trata de un evento familiar podremos obviar este primer paso, por bien que es más complicado hacer distinciones a la hora de invitar a familiares. En cualquier otro caso nuestro deber será realizar una lista de invitados lo más homogénea posible, atendiendo a las afinidades que hubiera entre los diversos comensales. De esta forma evitaremos situaciones desagradables e incómodas.

Comida formal

En cuanto a la colocación de nuestros invitados procederemos de la siguiente manera:

  • Recordar que los extremos de una mesa siempre corresponden a los anfitriones, mientras que el resto de posiciones se irán distribuyendo atendiendo a algún criterio específico, o simplemente por puro azar.
  • Es posible utilizar un criterio basado en la edad de las diversas personas. Si es esa nuestra elección, recordar que las personas mayores pasarán a sentarse en primer lugar, por tanto debemos reservar o bien los espacios más adentrados, o bien los espacios más cercanos a los anfitriones, como se prefiera.
  • La homogeneización de una mesa de invitados puede parecer totalmente trivial e incluso absurda, no más lejos de la realidad. Lo ideal sería alternar entre hombres y mujeres de forma perfectamente racional pero, ante la imposibilidad, es preferible sentar a dos hombres juntos en lugar de juntar a dos mujeres. El motivo, vosotras mujeres lo sabéis.
  • “Romper” las parejas, en contra de lo que pueda parecer, es aconsejable a la hora de acomodar a nuestros invitados. Mejora las relaciones entre los comensales y ayuda a la homogeneización por sexos de la mesa. Tampoco hace falta que coloquéis a los cónyuges en distintas puntas de la mesa, por supuesto que no, sencillamente usad el intelecto como si de un rompecabezas se tratase.
  • Las esquinas preferiblemente las ocuparán hombres. Simplemente por educación o caballerosidad, nada más.
  • Si el motivo del evento tiene como protagonista alguna persona diferente a los anfitriones (como podría ser el caso de un cumpleaños, un aniversario de bodas, etc.), se tratará siempre de conceder a esta/s persona/s un lugar más destacado que al resto de invitados.
  • De haber niños es preferible sentarlos en una mesa aparte. Hemos de entender que su visión de la velada es completamente distinta a la nuestra y sus propósitos distintos a los nuestros. De no disponer de espacio para colocar una segunda mesa, o simplemente no disponer de esa mesa, deberemos reservar un espacio en la mesa principal exclusivo para ellos en lugar de infiltrarlos entre los demás invitados.

Para todo ello recordad que podéis valeros de trucos como el de las tarjetas de mesa, una buena forma de aseguraros de que los invitados ocuparán los espacios pensados estratégicamente para cada uno de ellos y no tal y como van llegando que es como acaba sucediendo en la mayoría de eventos algo más informales.

comida informal

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