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El buen tiempo eso es lo que tiene, mientras a unos les da por estornudar de manera continuada, a otros les da por casarse. La primavera, junto con el otoño, son las dos épocas del año preferidas por los futuros novios para celebrar su boda. I no es de extrañar, los días son más largos y el Sol generoso, preludio de que el verano se acerca. Además la naturaleza se encuentra en su máximo esplendor y será fácil buscar un lugar idílico para conseguir unas fotografías perfectas y adornos florales de primerísima calidad.
Sin embargo, y aunque nos pese, reconozcamos que también junto al buen tiempo nosotros mismos tendemos tal vez a exagerar su efecto en nosotros, como si de una droga estimulante se tratara, y es relativamente fácil perder la compostura cuando todo a nuestro alrededor nos incita a ello. Y es que ya lo decían nuestras abuelas “la primavera, la sangre altera”. Y no hay nada de malo, salvo claro está que el fenómeno se produzca en medio de la celebración de boda de un amigo, un familiar, etc.
No pongo en duda la capacidad de control de cada uno y su sentido del ridículo, pero permitidme repasar cuatro puntos básicos a la hora de organizar una boda y lo que protocolariamente se espera de nosotros, ya sea como anfitriones o asistentes, simplemente a modo de repaso.

Para los novios:
No es ninguna novedad que una boda es por lo general cara. Claro está que el presupuesto varia, y mucho, en función de las expectativas de cada pareja y de los elementos que intervienen (número de invitados, lugar, calidad del menú, servicios adicionales, etc.). Pero incluso con poco presupuesto es posible -y me atrevo a decir también necesario-, que sea de calidad. Todos lo agradecerán, desde los mismos novios al invitado de compromiso.

Mucho se está distorsionando la idea tradicional de invitación. ¿Cuántas veces en vez de la clásica tarjeta (tampoco hay que seguir anclado a las viejas tradiciones. Actualizarse o morir), os ha llegado un tarjetón enorme, con una horrorosa fotografía como portada, una tipología de letra apta hasta para los más ancianos, y un mensaje absurdo que roza lo cómico? Y encima omiten muchas veces información de gran importancia y utilidad.
Seamos serios, el significado de la invitación de boda es informar de nuestro enlace a nuestros invitados, no de ser portada de una revista del corazón. En ella anotaremos por supuesto los nombres de los contrayentes, la fecha y el lugar. Y no estaría mal tampoco incluir alguna frase de cortesía (fuera de lugar queda un “Alberto y Marta. Nos casamos. Ven”), y también petición de información para alérgicos, así como petición de confirmación.

Invitaciones de boda

También a la hora de sentar los invitados a la mesa debería ser tarea sencilla si las cosas se han hecho bien, y no parecer un campamento de zombis en busca de su asiento. Además por supuesto de pensar y repensar la colocación de los invitados en las mesas teniendo en cuenta proximidad a los novios y edades, pero nunca despreciando ninguna de las mesas.

Colocación de invitados

Espectáculos de cabaret por parte de los novios no son bien vistos por ningún protocolo. Pero se hacen. En fin, cada uno verá qué imagen quiere dar de su boda y qué recuerdo quiere llevarse para toda la vida. No obstante, pensad que por norma general (salvo ciertos individuos), los invitados suelen seguir el ritmo que marcan los novios. Si estos son los primeros en salirse de la normalidad entonces preparaos para lo peor.

Espectáculo de boda

Mi último consejo es para vuestros invitados. Hemos dicho que una boda resulta cara para los novios, pero también los invitados hacen un esfuerzo por asistir a nuestra celebración. De modo que seamos siempre, y en todo momento, atentos con ellos y sus necesidades. El hospedaje de aquellos invitados que deban desplazarse fuera de su provincia de residencia. También disponer de programas de mano, o algún que otro obsequio a su llegada hará que valoren positivamente la experiencia y evita opiniones desafortunadas o arrepentimientos. Finalmente, si el alcohol va a estar muy presente durante todo el evento no está de más prever un medio de transporte alternativo.

Para los invitados:
Por lo pronto reconozcamos que todos hemos puesto esa cara de fastidio al recibir una invitación de boda, sobre todo si los novios son amistades lejanas, o cuando resulta que tenemos algún otro evento para ese mismo año. Por supuesto es nuestra decisión el asistir o no, pero no vale avisar la semana anterior. Si en la invitación aparece el mensaje “rogamos confirmación lo antes posible”, se la haremos llegar esa confirmación tal como nos dice, lo antes posible, junto con nuestras felicitaciones.

Si finalmente hemos confirmado la asistencia lo próximo que se exige de nosotros es que el día en cuestión cumplamos con las expectativas de formalidad y compostura. Empezando por el decoro al vestir. Si los novios, precavidos, han dados pequeñas pautas de vestir procuraremos adaptarnos a ellas siempre que nos sea posible, a fin de no dar mucho la nota entre el resto de invitados. Si no, a gusto de cada uno, pero –sobre todo los hombres-, tratad de elegir vuestro traje no como “nos gustaría”, sino como “se espera de nosotros”.

Pautas al vestir

El comportamiento, esa asignatura pendiente de la mayoría de invitados a una boda. Personas serias e incluso aburridas en la vida real que se llegan a transformar en verdaderos “showman” en cuanto les inunda el ambiente festivo.
Recordad cuál sería vuestro comportamiento en un restaurante de lujo, y aplicadlo en la boda de vuestro amigo de principio a fin. Podría citar infinidad de comportamientos desacertados e inapropiados que se dan en las bodas, aunque creo que todos ya las conocemos, incluso aquellos que los habéis practicado alguna vez en vuestras vidas. El alcohol no es el mejor amigo del decoro y las buenas formas cuando se toma en exceso y sin control, como suele ocurrir en esas celebraciones. Simplemente controlad vuestro cuerpo y tened presente vuestro límite. Igual que dije que los novios deberían tener en consideración a sus invitados por el esfuerzo que estos han hecho al asistir, también digo que los invitados deberían tener consideración por los novios y el esfuerzo enorme que han hecho y tratad de no arruinar ésta experiencia única en sus vidas.

Mal comportamiento en bodas

También el perfecto gentleman se sabe distinguir entre la gente por no perder nunca las formas incluso en ambientes festivos, informales y a pesar de lo que pueda llegar a suceder a nuestro alrededor en una boda.

Os recomiendo encarecidamente que repaséis algunas de estas mismas ideas de la mano de una de las bloggers más expertas en el asesoramiento de bodas, Natalia Beltrán. En su espectacular y sorprende blog Paniculatainbloom hallaréis respuestas e ideas geniales para hacer de vuestro enlace una auténtica obra de arte, digna de recordar.
http://paniculatainbloom.com/2014/01/12/informacion-basica-que-deben-saber-los-invitados-de-una-boda/

 

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