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Me he decidido a escribir el primero de una serie de artículos sobre el protocolo en los menores por petición misma de unos amigos míos, padres de un niño de 3 años y de una niña de 2, preocupados porque sus hijos aprendan cuanto antes las normas del saber estar. Y no me parece mala idea.

De todos es sabido que los niños absorben todo el conocimiento a su alrededor como si de una esponja se tratara, por tanto resultará muy provechoso cualquier cosa para bien que podamos enseñarles. Y el protocolo es una herramienta fantástica para desarrollar su comportamiento social y su carácter, a la vez que descubren temas como el civismo o la educación.

 Sin embargo durante las últimas décadas la familia ha dejado de ser el principal agente educativo, compartiendo su peso con la escuela. La situación laboral que viven muchos padres les impide dedicar suficiente tiempo a sus hijos, supliendo este vacío con actividades exclusivamente lúdicas que carecen de carácter pedagógico.

Padres educando

Es en este orden, primero los padres y luego los niños, que deben conocer y respetar los valores del saber estar para posteriormente traspasarlo a sus hijos.

 Veamos cómo podemos introducir las normas de protocolo a los niños:

Con tiempo y práctica suficiente, los buenos modales pueden convertirse en una respuesta inmediata porque los niños los adaptan como hábitos, pasan a formar parte de su comportamiento habitual en cualquier momento del día.

Entre los 3 y 6 años nos encontramos ante la primera etapa de socialización de los niños, cuando empiezan a interactuar con otras personas con mayor intensidad fuera de casa. Comienzan las visitas a familiares, le invitan a fiestas de cumpleaños, recibe regalos… Son buenos momentos para empezar a enseñar a agradecer el regalo, dónde se abre, se da las gracias…

 1. Por favor, gracias y lo siento

Los niños tienen gran cantidad de necesidades que hasta cierta edad son incapaces de satisfacer por sí mismos. Luego piden, piden y piden. Y lo hacen de formas diversas: llantos, gritos, pataletas, gestos,… Es imprescindible que aprendan desde pequeños la importancia de pedir las cosas de manera correcta y educada, esperando su turno si es que estamos ocupados, y agradeciendo en cuanto aprendan a hablar.

Por favor, gracias y lo siento

 2. El juego de la buena educación

Leí acerca de un juego para niños, algo así como un trivial infantil pero con preguntas relacionadas con la buena educación, el comportamiento social, etc., y me pareció muy interesante. Por algún motivo el cerebro humano está más receptivo al aprendizaje cuando nos estamos divirtiendo que cuando lo forzamos al estudio. Luego puede ser una herramienta muy valiosa para los padres transformar en algo lúdico importantes lecciones como saludar, pedir perdón, respetar a los demás o ayudar en casa.

Juego de la buena educación

 3. Ponemos la mesa. ¿Juegas con nosotros?

Poner bien la mesa es algo que se escapa incluso para muchos adultos. Conocer la posición de cada objeto en la mesa y su uso es de vital importancia y los niños deben aprenderlo cuanto antes. De ese modo evitaremos que nuestros hijos adquieran malos hábitos (coger el tenedor como si de un puñal se tratase, intercambiar la posición de cuchillo y tenedor, sostener la cuchara por encima o comer con las manos, entre otros).

Aprender a poner la mesa

 Son sólo sencillas ideas (no soy pedagogo), pero que si todos los padres las pusieran en práctica probablemente no tendríamos que oír las típicas quejas acerca de que sus hijos son unos verdaderos bárbaros.

Educar para no barbarizar

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