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En el capítulo anterior dábamos unos sencillos ejercicios de iniciación al protocolo y las buenas maneras para los más pequeños, sobretodo basados en los conceptos más básicos del comportamiento en sociedad. También señalábamos que especialmente los niños, hasta bien entrada su adolescencia, funcionan como grandes captadores de influencias, tanto de su entorno más inmediato, padres y demás familiares, como de aquellas influencias externas que aprenden en la escuela o la calle.

De modo, y es muy importante creerlo así, el primer pilar de su aprendizaje son sus propios padres. Y el primer paso para inculcar buenas maneras en ellos es conocer cómo son y cómo actúan.

Aquí tenéis una lista de puntos importantes para su educación y su aplicación directa en las normas de protocolo social:

  1. Ellos hacen lo que tú haces

Su rol de exploradores de este mundo tan lleno de cosas nuevas para ellos les convierte en expertos imitadores. Así, aquello que ven como un patrón de comportamiento que se repite en múltiples ocasiones acabará siendo aceptado por ellos e inmediatamente adoptado en sus costumbres.  Si quieres que tus hijos digan “gracias”, dilo tu primero. Si no quieres que tus hijos levanten la voz, utiliza tú mismo un tono de voz suave y educado.

children's imitation game

  1. Muéstrales cómo te sientes

También llamado empatía, les hace ver la reacción de su comportamiento en ti, como si de un espejo se tratara. Deberíamos usar expresiones como “estoy molesto porque hay tanto ruido que no puedo hablar por teléfono”. Al usarnos a nosotros mismos como sujeto les damos la oportunidad de ver las cosas desde nuestra perspectiva.

 niños ruidosos

  1. Cambia la perspectiva

Estar de rodillas o en cuclillas a su lado es también una herramienta muy poderosa a la hora de transmitirles algo importante para ellos. Darles un consejo o una lección desde su perspectiva hace captar su atención y aumenta su concentración en lo que le estamos diciendo o pidiendo.

O al contrario, si se trata de acercarles a nuestro mundo de adultos, enseñarles a poner la mesa o a interesarse por la cocina, es bueno que lo perciban desde nuestra perspectiva. Eso también aumentará su interés y su concentración.

 perspectiva de niño

  1. Hazlos sentir importantes

A los niños les encanta contribuir en las tareas de “adultos”. Introducirles en algunas tareas sencillas que puedan realizar por sí mismos les hará sentirse importantes y desarrollarán un sentimiento de orgullo propio que les impulsará a realizar más tareas en otras ocasiones. De este modo llegarán a apreciar el gusto por el trabajo bien hecho, capacidad indispensable, por ejemplo, para un buen anfitrión.

 poner la mesa para niños

  1. Mantener el sentido del humor

Ya lo decía Mary Poppins que “con un poco de azúcar esa píldora que os dan pasará mejor”. Y es verdad que no hay lección ni trabajo que resulte agradable si viene impuesta y sin motivación de ningún tipo. Sin embargo, desarrollar el sentido del humor no es tarea fácil, pues muy fácilmente puede utilizarse en exceso y malograr lo que tanto ha costado. Siempre habremos de marcarles un límite para que sepan en qué momento hay que para y evitar que echen a perder un evento o acto social o que nos hagan pasar un momento de ridículo.

 niños sentido del humor

Al final los niños no son más que adultos en potencia. Su aprendizaje es lento, sí, pero no obstante debe ser constante para que las lecciones no se olviden con facilidad. Con un esfuerzo por nuestra parte haremos de ellos los perfectos anfitriones del futuro.

joven gentleman

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